El espionaje puede terminar con su compañía


Muchos altos directivos de empresas no asumen que el riesgo del espionaje industrial, comercial y político existe actualmente y sus consecuencias pueden llegar a ser graves.

La raíz de fracasos industriales puede estar en filtraciones de información, unas veces deliberada y otras por descuido. La información acerca de competidores podría significar la diferencia entre adjudicarse o perder un importante contrato y la información acerca de clientes, proveedores, política de precios y desarrollo de un competidor puede influir negativamente en una empresa.

Son muchos los temas y áreas en los que un competidor se interesa; como breve ejemplo citaremos algunas de ellas:

  • Planes para el desarrollo de productos.
  • Listados de proveedores y clientes.
  • Planes de promoción.
  • Política de precios.
  • Previsiones de ventas.
  • Reportes confidenciales.
  • Nombramientos previstos.
  • Futuras expansiones.
  • Detalles de contratos con clientes.
  • Detalles de contactos con la administración.
  • Listados y detalles del personal.
  • Posturas en una negociación.
  • Operaciones previstas.

Métodos para el espionaje

Los métodos mas frecuentes para obtener información son variados e incluye los fallos humanos como:

  • Habladurías, jactancias y charlas descuidadas del personal.
  • Venta de información por un empleado desleal o corrupto.
  • Infiltración de empleados como “Caballo de Troya”.
  • Oferta de un importante cargo y remuneración a un empleado o directivo, por parte de la empresa rival.
  • Oferta ficticia de trabajo a un empleado de la competencia con el fin de efectuarles profundas entrevistas.
  • Intrusión y robo de información encubierto como robo común.
  • Observación de personas que entran y salen de una empresa durante un periodo prolongado de tiempo.

Las escuchas ambientales y telefónicas de que se sirven para el espionaje merecen una mención especial, ya que cada día es más la variedad de dispositivos que pueden conseguirse en tiendas especializadas e incluso en ventas por correo e internet.

Escuchas ambientales

Las escuchas ambientales pueden efectuarse de diferentes maneras:

  1. Obsequiando un bolígrafo, calculadora o cualquier objeto eléctrico en el que se pueda esconder un microemisor.
  2. Instalando un micrófono en cualquier enchufe de la red eléctrica aprovechándola como portadora de la señal.
  3. Mediante un emisor instalado en un teléfono el cual se aprovecha el micrófono y cualquier línea telefónica como portadora de la señal.
  4. Reproduciendo los sonidos del interior de una sala con un dispositivo de escucha a distancia láser o infrarrojo que amplifica hasta las vibraciones de un cristal.
  5. Escuchando conversaciones en habitaciones contiguas con un osciloscopio.
  6. Cableando un micrófono a otra habitación, que unido a un amplificador permite escuchar perfectamente lo que ahí sucede.

Escuchas telefónicas

Existen distintas formas para poder escuchar llamadas telefónicas:

  1. Instalación de un emisor en cualquier parte del recorrido del cable (centralita, acometida de línea, caja de pares, etc.) o dentro de un aparato telefónico, aprovechando el micrófono del mismo.
  2. Derivación de la línea mediante el acoplamiento físico o por inducción a la misma y escucha directa (como un teléfono supletorio) y/o grabación o conexión a un emisor para escucha remota.
  3. Escucha oficial a nivel de la central de la compañía telefónica.
  4. Intercepción de telefonía móvil por medio de un scanner o un aparato especial de intercepción de telefonía celular.

Para realizar una escucha se puede instalar un micrófono eléctrico (de muy baja frecuencia VLF) o un micrófono infinito el cual se instala en un teléfono para utilizar su propio micrófono, y aún cuando el teléfono está colgado se puede conectar a él desde cualquier parte del mundo mediante una llamada telefónica, sin que la persona que esté a un lado de dicho teléfono se de cuenta. Del mismo modo se puede instalar un amplificador direccional a distancia que permite escuchar una conversación, siempre y cuando exista un espacio libre entre la persona que habla y la que escucha a distancia.

Artículo publicado por:
Autor Julián Rubín
Director General de ISDS de México
Artículo publicado en Seguridad en Ámerica